Ahora, en el cielo sobre un bosque lejano, estrellas infinitas dispersas
por el cielo nocturno despejado. Dale a mi tonta voz la bendicion de la
estrella de fuego y otorga tu compasion a los que te abandonaron. Te lo
suplico, dios que destruye todas las cosas. Guiame desde los cielos y
otorga a mi pequeño cuerpo el gran poder divino de perdonar y seguir
avanzando sin odio en mi alma.
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